Con una puesta visual impactante y un setlist cargado de himnos, el dúo reafirmó por qué es uno de los nombres más influyentes del pop mundial.
El paso de Pet Shop Boys por el Festival de Viña del Mar fue una clase maestra de pop electrónico: precisión, estética cuidada y una colección de canciones que ya forman parte del ADN musical de varias generaciones.
Lo de Pet Shop Boys fue impecable en todos los niveles. Desde lo musical hasta lo visual, el dúo británico presentó un show conceptual donde cada elemento —pantallas, iluminación, vestuario y diseño escénico— estuvo pensado para potenciar la experiencia. Nada librado al azar, todo con identidad.
Con más de cuatro décadas de carrera, Neil Tennant y Chris Lowe siguen demostrando por qué son referentes indiscutidos del electropop. Con millones de discos vendidos en todo el mundo y un reconocimiento sostenido, su propuesta mantiene esa combinación de sofisticación, ironía y energía bailable que los convirtió en íconos desde los años 80.

El repertorio fue un recorrido por su legado: abrieron con “Suburbia” y sostuvieron la energía con “Where the Streets Have No Name / I Can’t Take My Eyes Off You”, “Domino Dancing”, “New York City Boy” y el infaltable “It’s a Sin”, coreado de principio a fin por un público entregado.
El cierre con “West End Girls” llegó después de recibir las Gaviotas de Plata y de Oro, coronando una presentación sólida, elegante y absolutamente contundente.
En un festival donde conviven generaciones y estilos, Pet Shop Boys dejaron en claro que los clásicos no son solo recuerdos: son canciones que siguen sonando actuales cuando detrás hay visión artística.
Podrás revivir la presentación completa en Disney+, lista para volver a disfrutarla.
